-Whisky, del malo, jaja.
-Pues me pido 2 entonces.
-Gracias, pero hoy no trabajo
-Vaya, yo que sólo quería verte bailar conmigo
-Pocas veces me han invitado así- A ella se le iluminó la cara de felicidad
-¿De que trabajas?
-Soy puta, ¿y tu?
-Soy sacerdote...- los dos empezaron a reírse, sin saber que la persona que tenía en frente no había mentido- vamos a la pista de baile

Allí, bailando, se unieron como dos gotas de agua. No solían salir a bailar, ni era de sus deportes favoritos, pero querían divertirse junto a otra persona que los animase, sin miedo a la soledad, la oscuridad de sus trabajos y el que podrían pensar de ellos los demás. Tal vez tenían sin saberlo el mismo deseo, poder levantarse cada mañana junto a la misma persona, la persona a la que amaban. Jose se dejaba llevar por Magda. Magda se dejaba llevar por Jose. Esta noche iban a cambiar sus trabajos, Jose dejaría los hábitos para ser príncipe, y Magda dejaría sus vestidos para ser princesa.
Poco a poco sus cuerpos se iban acercando. En ocasiones sus cuerpos se rozaban, sus manos se cogían tímidamente para soltarse, y luego volverse a acercar. Sus ojos tenían ya una complicidad especial, aunque no eran capaces de seguir mirándose durante al menos unos segundos continuos. Y ahora lo mismo pasaba con sus labios, se iban acercando poquito a poco, mientras uno de los dos se retiraba un poquito, para volver a empezar de nuevo como en un ritual cíclico. Los dos sabían lo que significaba este momento, pero esta noche todo quedaba olvidado. Simplemente eran dos seres distintos amándose por vez primera, unidos por una mirada en la barra de un bar y que empezó la historia.
Poco a poco se acercaron...
Poco a poco se juntaron...
Poco a poco se besaron...

5 recuerdos:
Romanticamente hermoso
Muchas gracias mi despertar, es lo que tienen los sentimientos...
Aunque sólo fuera una ilusión por parte de ambos, sería una ilusión compartida, una ilusión que fugazmente alivió sus respectivas soledades y aunque sólo se querada en un momento para el recuerdo, ambos sentirían la nostalgia de añorar lo que nunca ocurrió sabiendo que por sólo un instante compartieron e hicieron posible su mutuo amor.
Ay cómo me gusta este tipo de aproximaciones. Ojalá fuera siempre tan fácil conseguir un beso a través de un baile con la persona deseada, amada, pretendida...
Yo te mando un besito, niño. Eso sí, casto, eh? Jajaja!!!
MARISA.
Vaya, increíbles palabras lágrima. Normalmente se empieza a vivir de ilusiones, aunque sean utópicas, y que poco a poco vamos intentando que se hagan realidad, aunque no todas consigamos realizarlas. Vivan las ilusiones.
Es lo que tiene el amor marisilla, que si llega, no tienen porqué tardar los besos y demás caricias... jaja, acepto tu besito casto y puro, y te mando otro
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