Esta es una pregunta abierta, la primera de septiembre, del fin del verano y sus historias, ¿amamos o idealizamos?
Pongámonos en situación. Conocemos a una chica, chico según los gustos de cada persona. Empezamos con los primeros intercambios de palabras, las primeras bromas según tengamos o no timidez en ese momento, mayormente lo segundo, y ya se sienten las primeras palpitaciones cuando tristemente llega el momento de la despedida en el que se va, se va, se fue.
Ahora, llega el momento de estar tumbado en la cama mirando al techo pero recordando a la persona de la otra noche, en el ordenador buscando fotos para poder ver de nuevo a esa persona o mandándole mensajes por el móvil o por correo, mientras empezamos a imaginarnos un mundo paralelo casi, en el que tenemos el poder de decidir como es todo, nuestra ciudad, nuestro barrio, nuestra casa, nuestra pareja. Si, empezamos a imaginarnos como será, o como queremos que sea esa persona en nuestra realidad, con toda ilusión y todo tipo de detalles que hasta a nosotros nos parece real, extremada y peligrosamente real. Tan real, que incluso llega a rozar la locura, una locura tan bien pintada y tan idealizada que incluso puede chocar con nuestro mundo de verdad, con muestras como una pelea con la persona más cercana a ti, por intentar sacarte de ese mundo de sueños, dejar de comer, o ser capaces de plantarse en la otra punta del país sólo por un falso te quiero. Pero para los soñadores todo le es inútil en esos momentos, da igual el motivo, la acción o la razón, que no se puede dejar de imaginar, es como si no hubiese barreras para poder “amar”, pero desgraciadamente, hay muchas aunque no las queramos ver. Casi nos obsesionamos en esa idea, no vemos más que por los ojos y sin saber mirar con la razón, perdiendo los nervios y hasta el control, para luego, con el tiempo descubrir que esa persona a la que casi le pondríamos incluso nombre, no tiene nada que ver con todo eso que hemos escrito con nuestra pluma mental, ya que en realidad no la conocemos.
Pongámonos en situación. Conocemos a una chica, chico según los gustos de cada persona. Empezamos con los primeros intercambios de palabras, las primeras bromas según tengamos o no timidez en ese momento, mayormente lo segundo, y ya se sienten las primeras palpitaciones cuando tristemente llega el momento de la despedida en el que se va, se va, se fue.
Ahora, llega el momento de estar tumbado en la cama mirando al techo pero recordando a la persona de la otra noche, en el ordenador buscando fotos para poder ver de nuevo a esa persona o mandándole mensajes por el móvil o por correo, mientras empezamos a imaginarnos un mundo paralelo casi, en el que tenemos el poder de decidir como es todo, nuestra ciudad, nuestro barrio, nuestra casa, nuestra pareja. Si, empezamos a imaginarnos como será, o como queremos que sea esa persona en nuestra realidad, con toda ilusión y todo tipo de detalles que hasta a nosotros nos parece real, extremada y peligrosamente real. Tan real, que incluso llega a rozar la locura, una locura tan bien pintada y tan idealizada que incluso puede chocar con nuestro mundo de verdad, con muestras como una pelea con la persona más cercana a ti, por intentar sacarte de ese mundo de sueños, dejar de comer, o ser capaces de plantarse en la otra punta del país sólo por un falso te quiero. Pero para los soñadores todo le es inútil en esos momentos, da igual el motivo, la acción o la razón, que no se puede dejar de imaginar, es como si no hubiese barreras para poder “amar”, pero desgraciadamente, hay muchas aunque no las queramos ver. Casi nos obsesionamos en esa idea, no vemos más que por los ojos y sin saber mirar con la razón, perdiendo los nervios y hasta el control, para luego, con el tiempo descubrir que esa persona a la que casi le pondríamos incluso nombre, no tiene nada que ver con todo eso que hemos escrito con nuestra pluma mental, ya que en realidad no la conocemos.

Y es que es eso, anoche quizás creí/comprendí que el amor no existía, llamamos amor a simples o muy complejas impresiones, pero que son solo eso, impresiones, ideas de algo que esperamos, a veces acertamos, a veces no. Anoche quizás comprendí/reafirmé que una chica de la que siempre pensé estar enamorado, sólo la había idealizado sumergiéndome en ese mar de locura del que antes hablé, pero en verdad me alegro, aún habiendo sufrido por ella durante largo tiempo, de que al menos, me he sobrepasado a mi propia locura y por fin puedo decir que mire donde mire, ya no te veo.
(Re)Bienvenidos
(Re)Bienvenidos

4 recuerdos:
Impresionante!! me encanta como escribes! me encanta el tema del que has escrito! y me encanta como lo has descrito! estoy alucinando XD no se si es porque son las dos y media de la mañana y toy filosofica...XD muchos besitos niño! y habia ganas de empezar a leerte ya!XD
Normal que alucines chica, a la hora en que me lees... No digo que estubiste borracha porque sé que estabas malita, así que termina de recuperarte. Bess
Chuli, esto que escribes es real? Quiero decir, te ha pasado a ti? Bueno, supongo que es algo que has podido ver alrededor, ya que la vida está llena de relaciones. Y las relaciones llenas de encuentros y desencuentros. Lo que sí te puede decir, desde un punto de vista psicológico, es que cuando nos enamoramos pasamos por un proceso de distintos momentos o etapas.
Primero idealizamos. Es una forma de proyectar sobre la otra persona nuestros ideales del yo. Es como si cayéramos en una alucinación que nos hiciera ver en el otro individuo lo que somos o lo que queremos ser. Por eso, aunque se produzcan desencuentros (y por tanto sufras) al principio, todo se pasa, porque no vemos los defectos.
Sin embargo, cuando pasa el tiempo, y empezamos a conocer aún más a esa persona, lo lógico es pasar a la realidad. Vemos al verdadero individuo que tenemos en frente. Es entonces el momento de decidir si, aún no gustándonos lo que vemos, nos quedamos con ello.
Así que hay que prepararse un poquito para ello muchachito (aunque sufrir y llevarnos palos puede ocurrirnos tengamos poca o mucha experiencia, porque estar enamorado/a en parte es estar enajenado/a). Porque en todo proceso de enamoramiento idealizamos, nos invade una ceguera temporal. Lo que sí puedes controlar es que, al ser consciente de ello, intentar no dejarse arrastrar y aceptar los errores de la pareja.
Y si no es un amor correspondido, para qué seguir insistiendo? Ser prácticos en la vida es lo que nos hace sobrevivir al desaliento...
Puff, conforme voy escribiendo comentario me voy dando cuenta del discurso tan aburrido que te estoy dando, jeje. Discúlpame nene. Será deformación profesional. Eso, o que rajo por los codos (es este caso hasta por los dedos!).
Muam!
MARISA.
Lo primero que no vamos a negar que has escrito como para hacer un post... jaja
Real, pues tiene parte de mi realidad/locura y de la de alguna que otra persona más y que ayudaron a ir comprendiendo todo este proceso imaginativo (y no estoy hablando de la paula esa de gran hermano, aunque es un gran reflejo). Y eso, era una chica imposible por más de 2 motivos, pero que no podía dejarla salir de mi cabeza... Este maldito corazón.. jaja, besits
Publicar un comentario en la entrada