Anoche lo pasé genial contigo. Hacía años que estaba esperando una noche como esta en la que pudiese disfrutar con otra persona sin tener que ofrecer nada, únicamente cariño, como el que tu me diste desde el principio. Eres todo lo que buscaba, eres todo lo que cualquier persona podría buscar, pero yo no soy a quien tu buscas. Únicamente soy alguien que se cruzó contigo una noche, no más, quizás que buscaba algo de atención, y que tu todo me diste, hasta dejaste toda tu vida, pero yo no te conté toda mi historia. Allí en Brasil dejé a toda mi familia, y también dejé un hijo y un esposo. Al conocerte ni me acordé de ellos, pero cuando lo nuestro fue a más, me dí cuenta de mis errores, y de que aquí no hago nada. Cuando me dijiste que lo dejabas todo, intenté frenarte, pero quizás tu no quisiste, quizás yo no te conté la verdad a tiempo.
Siento que cuando llegues a esta parte me estarás odiando, tanto o más como yo me estoy odiando mientras te lo escribo, y te comprendo.
Me marché porque ni yo misma se que es lo que quiero ahora. Si tal vez quiero volver a mi pasado, a lo que tanto añoro y por lo que tanto he luchado, o empezar desde el principio junto a ti, quien me abrió los ojos que ahora mismo están llorando por ti, por mí, y que están mojando este papel. Me iré lejos, lejos de la playa, esperando que algún día puedas llegar a perdonarme mientras yo reuno todos mis pensamientos y sentimientos, y pueda por fin aclararme. Lo siento...
Jose se quedó de piedra desde que empezó a leer. Se dio cuenta de que había destrozado toda su vida por una mujer que apenas conocía y que le había mentido, pero sin bien él saberlo, ya la había perdonado, ya que estaba profundamente enamorado de ella, aún habiéndola visto apenas unos instantes. Estoy loco, se decía una y otra vez mientras leía y releía aquella declaración de despedida, mientras iba perdiendo poco a poco el más común de los sentidos. Había preparado una isla únicamente para Magda y para él, pero ahora se sentía perdido, solo, en medio de la nada, como un naufrago. Esa noche apenas pudo dormir, mientras miraba al techo y recordándola, cada palabra, cada gesto, cada movimiento de la que fue su pareja durante una pequeña aunque gran noche.
Pasaron días, semanas, meses, años, y ella no aparecía. Había encontrado un pequeño trabajo en un humilde restaurante, cerca de la playa, ya que no quería alejarse por si ella volviese algún día. Todas las noches se acostaba mirando a la luna, al horizonte, esperando verla, pero lo único que conseguía ver era su ausencia... Al fin y al cabo, la esperanza, es lo último que se pierde...

***
Con el fin del mes de Julio se acaba esta historia, y al mismo tiempo me voy yo de descanso lo que queda de verano, para poder volver en Septiembre con nuevas ganas y nuevas historias por contar. Gracias a todos de verdad por aguantarme, sobre todo los que estáis desde el principio, me escribáis comentarios o no, ya que se que estáis ahí. Únicamente voy a nombrar a Luismi, que aunque se que aquí no me va a leer, le doy las gracias por presentarme a su puta y a su sacerdote, personajes de esta última historia. Gracias a todos, y buen verano, besits.

